Una foto del médico anestesiólogo cartagenero, Néstor Ramírez Arrieta, en la que se encuentra rezando el Rosario antes de atender a pacientes con Covid-19, le ha dado la vuelta al mundo.

Cartagena. La fe del carbonero, una devoción sentida y la absoluta confianza en el poder sanador de Dios, es lo que hace que el médico anestesiólogo cartagenero, Néstor Adolfo Ramírez, ingrese sereno, iluminado y con la fortaleza del triunfo a un quirófano o, en estos momentos de crisis mundial, cuando atiende a un paciente afectado por el Covid-19.

Ramírez cobró notoriedad hace pocas semanas por una foto que se hizo viral las redes sociales, en la que se puede ver a este médico, quien trabaja en la Clínica Madre Bernarda de las Hermanas Franciscanas en Cartagena, rezando el Santo Rosario antes de ingresar a una sala de operaciones.

En la imagen se puede observar a una persona con un halo espiritual que trasciende la fotografía, con el gozo infinito que solo puede dar un ser superior.

“No lo dudo, Dios escucha nuestras plegarias, a Él lo que más le agradaba era sanar enfermos y soy testigo diariamente de su presencia. Él actúa a través de mis manos, le pido que utilice mi ministerio de sanación, más ahora que atravesamos por una situación tan difícil”, dice el médico.

Y si para cualquier persona, a lo largo y ancho del planeta, la angustia y el temor por una enfermedad desconocida es absolutamente normal, para quienes trabajan en el cuerpo médico de clínicas y hospitales el desconcierto es aún es mayor, tanto por la exposición diaria que tienen a personas afectadas como la incomprensión de muchos ciudadanos.

“Estamos ante un hecho inédito en la historia y, como tal, la gente aún no sabe cómo actuar, y por eso es que, en muchos casos, culpan al médico si un familiar fallece o tienen que ingresarlo a una UCI o intubarlo”, señala.

Pero él no los culpa, por el contrario, ora por ellos, y sale todos los días con la tranquilidad de estar protegido por las mejores armas: la oración, la Eucaristía, el Rosario, la Sangre de Cristo y los sacramentales.

Los días de Ramírez transcurren entre tensiones, lucha por salvar vidas, precauciones, pacientes recuperados, una gran presión emocional, y él le agrega el más importante de todos, según sus palabras: la oración permanente.

LA FE MUEVE MONTAÑAS

La foto del médico anestesiólogo ha dado la vuelta al mundo a través de las redes sociales, al convertirse en un ejemplo de cómo la fe y el rezo del Rosario ayuda a luchar en tiempos difíciles como el del coronavirus, para confiar siempre en la voluntad de Dios.

Incluso, personas de otras tendencias religiosas, como el pastor evangélico Luis Alberto Gallego, recibieron con gozo espiritual la imagen.  

Gallego, en declaraciones de prensa, señaló que la foto tocó su corazón, y reflexionó sobre la situación del personal de salud, que, en esta pandemia de coronavirus, soportan interminables turnos y una presión ‘que muchos no seríamos capaces de resistir’.

“Aun así en momentos cortos de descanso, saca su rosario y se entrega a la oración. Aunque diferimos de la manera de adorar y orar ¿Alguien duda que Dios no escucha esta oración? Hoy me uno de todo corazón a su plegaria, clamando por todos los médicos y personal de salud que sufren al límite por el bienestar de su prójimo”, agregó.

El médico anestesiólogo resaltó que reza más de una vez al día el Rosario y, si es posible, lo hace durante las operaciones largas, siempre atento a su trabajo dentro del quirófano, de manera que puede encomendar la vida de los pacientes a Dios.

“Nosotros somos hormiguitas frágiles, estamos vivos todos los días gracias a la misericordia de Dios”, subrayó.

Ramírez indicó que no siempre fue una persona de fe y que gracias a la intercesión de la Virgen y por intermedio de su esposa, que siempre ha sido una persona muy devota, logró conocer a Dios.

“Después de una crisis familiar y una vida mundana, tuve la oportunidad de sentir cara a cara a Dios en un día de soledad. Comencé asistir a grupos de oración, me dejé guiar por asesores espirituales, volví a la Eucaristía, empecé a estudiar la vida de la Virgen María y le fui cogiendo amor al Rosario, compañero fiel en mi vida profesional hasta el punto que rezo entre 5 y 10 cada día”, asegura.

Las oraciones de su esposa, María Bernarda López, ayudaron a su conversión y hoy, con 36 años de matrimonio, caminan de la mano de Dios, quien sostiene a su familia compuesta, además, por sus tres hijos y un nieto.

“A las 4:30 de la mañana ya estoy rezando mi Rosario, salgo a esa hora para Misa y de ahí me voy a trabajar”, señaló. “Y me voy más fortalecido, el día que no voy a la Eucaristía diaria, me siento vacío”.

Ramírez, quien tiene ascendencia sanjacintera y hace parte de una familia con mucha vocación religiosa, señala que gracias a esta fe ha visto ‘cosas maravillosas’ de la mano de Dios, que lo fortalece y lo ayuda a evangelizar a sus compañeros y pacientes.

“Normalmente hablo con el paciente antes de la cirugía, les hablo mucho de Dios, de que tengan fe”, indicó. Es necesario escuchar a los pacientes, que se desahoguen, pues muchas enfermedades tienen un trasfondo espiritual”, afirma.

Además, resaltó que antes de trabajar ora frente al sagrario, donde pide a Dios que tome el control de sus manos, y que lo ayude, pues, aunque es un médico, se reconoce vulnerable y sabe que muchas cosas pueden salir mal. 

“Veo los resultados indiscutiblemente, y las cirugías fluyen como si tuviera al Espíritu Santo ahí y algunos pacientes lo han sentido”, añadió.

Y va mucho más allá: “Muchos pacientes, a pesar de la anestesia general, me han manifestado que han sentido algo espiritual, una sensación difícil de describir. Cuando los veo vulnerables, oro por ellos y ellos lo sienten. Es Dios actuando a través de mis manos”.

También dice haber sido testigo de milagros en las salas de cirugía, como el caso del bebé de 4 meses con una malformación congénita en el cráneo, que debió operar una mañana sin tiempo para prepararse:

“Es una cirugía poco común en la que los especialistas desarman el cráneo y el paciente sangra mucho. Lo único que pude hacer media hora antes fue revisar un artículo e ir al Sagrario y decirle a Dios que tomara el control. El niño no sangró, despertó y me dedicó una sonrisa angelical, ahí supe una vez más que Dios se paseó por ese lugar”, indicó.

Un caso similar lo vivió con otro niño a quien operaron por laparoscopia de un tumor biliar y no despertaba después de la cirugía; luego de un examen de gases arteriales para ver el estado de cada célula se determinó que tenía muerte cerebral.

“Para mí fue terrible, le dije a Dios que no permitiera que mi ministerio quedara truncado y pedí oración a mi esposa y sacerdotes amigos”, advierte y señala que al mismo tiempo le dijo al médico intensivista: ‘Aplica tus conocimientos que Dios tiene el control de todo’. Para la gloria de Dios del niño despertó al día siguiente y aunque lo debieron intervenir nuevamente, hoy goza de buena salud.

Ramírez confesó que también sintió miedo vez hace poco, cuando realizó una traqueotomía en la sala de cuidados intensivos de los pacientes con coronavirus, que es un área de alto riesgo de contagio.

“Al terminar exitosamente el procedimiento fui a una salita, donde suelen estar los familiares de los pacientes de cuidados intensivos, pero ahora en esta pandemia suele estar vacío. Ahí siempre hay textos bíblicos, la biblia, y dije voy a leer la palabra de Dios. Y lo primero que encontré fue la parte del evangelio que decía ‘No temas, yo estoy contigo’ y salí fortalecido”, indicó.

Ramírez, humilde y con los pies en la tierra, invitó a los médicos la creer más en Dios, a poner en las manos del Señor a sus pacientes todos los días, y a ser más humanos con el prójimo, que ya tiene bastante cuando llega al hospital enfermo para buscar ayuda”, concluyó

Comunicaciones

Departamento de comunicaciones de la Alcaldía Mayor del Distrito Turístico y Cultural de Cartagena de Indias.


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