El reconocido dj, presentador y locutor, Wilson Sierra, cuenta el camino que recorrió para convertirse en una de las voces más cotizadas de Cartagena. Para enfrentar la crisis producida por el coronavirus se unió a varios colegas y creó la ‘Fiesta privada’.

 

Por JUAN CARLOS DÍAZ M.

Mucho antes de que existieran las redes sociales en el mundo, Wilson Sierra, el director del programa ‘Tiempo de Luna’, que se emitía todos los días por Radio Tiempo, se ideó una sección en el que los oyentes se enviaban mensajes y se ponían citas sin jamás haberse visto en persona, y gracias a ello muchas parejas se conocieron y hoy día viven felizmente casados.

Visionario, siempre con el chip de la creatividad activado y dueño de una inconfundible y potente voz. Este hombre, que nació para estar frente a un micrófono, incursionó en el marketing, fue influencer y se adelantó a muchas de las actividades que hoy son cotidianas en el mundo digital, sin saber que varios lustros después serían el modus vivendi de decenas de miles de personas en el mundo.

El nombre de Wilson Sierra ha estado ligado al entretenimiento de los cartageneros desde hace más de 25 años. Como disc jockey o como locutor, ha acompañado a las recientes generaciones en discotecas como “La Escollera” o “Nautilus” y en emisoras como “Radioactiva”, “La Mega”, “Radio Tiempo” o “Tropicana”. Precisamente, de esta última, se retiró hace tres años, para dedicarse a su empresa de publicidad y organización de eventos y desarrollar su potencial como dj en fiestas, en su mayoría de temática ochentera.

Pero, justamente, cuando tenía varias fechas vendidas como dj, y grandes expectativas alrededor de su evento “Los Años de Oro”, llegó el COVID- 19 y le arrebató su fuente de ingresos.

La incertidumbre, el haber invertido su capital en el evento y no poder recuperar ese dinero, le causó un ataque de ansiedad que casi se convierte en depresión. Hasta que un día una llamada le hizo recordar sus orígenes humildes y le motivó a luchar por recuperar lo perdido, y de paso a ayudar a colegas que estaban en iguales o peores condiciones. 

 

LA MÚSICA LO MOVIÓ

Wilson Sierra nació en Sincelejo y desde muy niño sus padres lo trajeron a Cartagena. Junto a su madre recién separada y su hermano menor vivían en una habitación arrendada, tan pequeña que no tenían ni donde guardar su ropa. Pero gran parte de su niñez la vivió en la desaparecida Clínica Vargas, donde debió permanecer varias temporadas debido al asma que le impidió jugar y relacionarse con los demás niños de su edad.

Su compañía era la radio y fue allí donde decidió formar parte de ella, aunque las cosas se complicaron cuando empezó a crecer, pues su voz era muy gruesa y gutural, lo que contrastaba con su cuerpo delgado y larguirucho. Empezó entonces el bullying, ya que sus compañeros del Liceo de Bolívar constantemente se burlaban de su voz diciéndole que era fea y que nunca llegaría a cumplir su sueño de llegar a la radio. Sin embargo, gracias a su perseverancia, y a la autoformación, Wilson sierra no sólo sería locutor, sino también director de marcas tan importantes como La Mega y Radio Tiempo.

Tener su propia empresa representaba varios retos, pero su pasión por la música de los 80s y 90s, más la experiencia vivida, le motivó a crear eventos relacionados. Cuando tenía todo preparado para su primera gran fiesta retro el miércoles 8 de abril de 2020, el Covid-19 llegó, le canceló el evento y de paso, como a muchos otros cartageneros, lo dejó sin capital y sin esperanzas de conseguir recursos.

 

IDEAS EN CUARENTENA

Con el paso de los días, la impotencia se evidenció en su comportamiento, en su desgano y en la desidia. Y es que la realidad de gran parte de los disc jockeys va más allá de lo que se ve en las discotecas. Detrás de la figura alegre y entusiasta, puede encontrarse un trabajador sin contrato fijo, sin prestaciones sociales, y que solo trabaja dos o tres días a la semana. En esas condiciones y después de un mes o más sin trabajar, el panorama para muchos djs era más que desolador.

Las ideas parecían estar en cuarentena, porque no encontraba la forma de volverse productivo nuevamente, hasta que la llamada del colega Rodolfo Ribbón, dj de la discoteca Babar, le hizo ponerse de pie. 

No sólo él estaba en esas condiciones, había djs que tenían la situación más complicada que la de él. Uno de ellos tenía a su esposa embarazada a punto de perder el bebé y acababa de contraer bronquitis, lo que complicaba su condición de salud. Decidieron entonces establecer una campaña entre sus amigos y clientes para recoger ayudas. Lo que empezó como un post en sus redes sociales, con el apoyo de los compañeros del Colectivo Play Djs, empezó a coger fuerza y pronto empezaron a llamarle de los diarios, canales y emisoras locales, luego los regionales, e incluso, de fuera del país.

Empezaron a aparecer entonces más historias de djs en necesidad. A uno se le había muerto la hermana, otro fue atracado y le habían robado documentos y hasta el celular. Y así caso tras caso evidenció que pedir ayuda no sería suficiente. Había que generar ingresos y adaptarse a los cambios de la actual coyuntura.

Decidió entonces que, si Mahoma no iba a la montaña, la montaña iría a Mahoma. Ya que las personas no podrían ir a bares y discotecas por motivo de la cuarentena, la diversión a cargo de los disc jockeys llegaría a los hogares de los interesados en tener un poco de alegría y buena música, mientras seguían las recomendaciones de quedarse en casa. Creó entonces “Fiesta Privada”, un concepto que permite llevar el talento de los djs locales a los eventos de las empresas y personas que quieran contratarlos. 

Djs de vallenato, de champeta, electrónica, crossover, de clásicos y de todos los géneros podrán estar en casa a través del streaming y del medio que el cliente considere. Puede ser en redes sociales o en su plataforma favorita, dependiendo del número de personas que se conecten y del tiempo que demore la sesión.

De repente la sala de su apartamento y el garaje de su vecino, el también dj Kerim Parra, se transformaron en estudios de emisión y el pasado fin de semana hicieron sus dos primeras ‘Fiestas Privadas’ con éxito total.

De esta manera los djs podrán trabajar sin salir de sus casas, pero aún deben sortear con muchos obstáculos. Muchos djs no tienen equipos para poner la música, ni un internet de buena calidad para hacer una transmisión. Pero con el tiempo y el apoyo de los cartageneros, seguramente se obtendrán las herramientas necesarias para que ellos puedan seguir siendo productivos y llevando alegría a los hogares colombianos.

 

NO SOLO DE MÚSICA VIVE EL HOMBRE

Cómo no sólo de música vive el hombre, Wilson Sierra está poniendo al servicio de la comunidad otros de sus talentos. Es así como dicta conferencias en los temas de Home Working y de hablar en público. 

“Hoy es necesario potencializar nuestras habilidades y los recursos de todo tipo para poder cerrar negocios y hacer que el tiempo rinda, sin dañar la armonía familiar”, afirma Sierra, quien vía virtual contribuye con este tipo de capacitación post covid -19, al mejoramiento de la productividad en espacios atípicos.

Sin embargo, esta propuesta ha tardado en despegar, pues la gente del común destina sus recursos a la alimentación y a los posibles imprevistos que traiga la situación actual. Por eso Wilson hace un llamado a las empresas a invertir en la capacitación y bienestar de sus funcionarios y empleados, comprando estos productos, de cuya ganancia otorgará un porcentaje a la colectividad Play djs.

De esta manera Wilson Sierra, pese de haber perdido su fuente de ingresos por culpa de la pandemia, se reinventa y crea fuentes de ingresos, no sólo para él, sino para sus colegas, quienes lo ven como una persona luchadora, emprendedora y que, por encima de todo, pone su pecho al frente de batalla cuando se trata de luchar por su gremio.

Comunicaciones

Departamento de comunicaciones de la Alcaldía Mayor del Distrito Turístico y Cultural de Cartagena de Indias.


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