Ana María López Banda, de 29 años, ha vivido muy de cerca el desarrollo de la pandemia en una clínica de Cartagena, con días oscuros en los que siente desfallecer y otros brillantes que la llenan de optimismo.

Por JUAN CARLOS DÍAZ M.

Ella, que ha visto el dolor y el llanto de muchas personas que han perdido seres queridos a causa de la pandemia que azota a la humanidad, que se interroga si vale la pena seguir luchando para salvar vidas cuando algunos ofenden y señalan al cuerpo médico como responsables de no actuar con honestidad, cree que los héroes de carne y hueso sí existen.

Se llama Ana María López Banda y es enfermera jefe de una de las clínicas de la ciudad que atiende diariamente paciente afectados con Covid-19, pero, además, ha dedicado los últimos años de su vida a ser modelo de fotografías para tiendas de maquillajes en Cartagena.

Como jefe de cuidados intensivos de adultos, en el centro asistencial donde labora, Ana María ha vivido de cerca lo impactante de una enfermedad desconocida, pero letal, la impotencia de ver cómo se escurre una vida en pocas horas y también la indolencia de mucha gente que aún no ha comprendido la gravedad del asunto.

“Se dice de todo, que ya hay medicina para evitar que la enfermedad golpeé muy fuerte a la gente, que muchos se han curado porque toman x o y droga, pero la realidad nos ha demostrado que todavía no hay una vacuna para evitar el contagio, y mientras tanto, lo único certero es el cuidado individual, con tapabocas, lavado de manos a cada rato y evitando estar en aglomeraciones”, señala.

Ha visto de cerca cómo una persona que ingresan a la UCI, en menos de tres horas tienen que intubarla y a las pocas horas muere.

“Es muy difícil, es frustrante no poder hacer nada, así de cruel es esto, sobre todo cuando los familiares pierden el raciocinio y lo primer que hacen es culpar al médico y a su equipo, como si no se estuvieran haciendo todos los esfuerzos posibles para salvar a esa persona”, dice.

Pero también a diario ha podido ver con sus propios ojos la alegría de las personas que se alcanzan a recuperar, el agradecimiento inmenso que tienen, y eso llena a uno de ánimo para no desfallecer en la lucha contra el Covid-19.

Lo que sí no cabe en su cabeza es el saber que una gran cantidad de ciudadanos celebran fiestas y parrandas sin el mínimo temor al contagio, como si la cantidad de muertes en la ciudad y en el mundo no les dijera nada.

“Es entonces cuando uno se pregunta si de verdad vale la pena tantos sacrificios, tantas noches de desvelo, tantos riesgos corridos y tantas exposiciones a la gente que uno quiere, mientras algunos, muchos desadaptados juegan con la vida de todos nosotros”, subraya.

ENFERMERA Y MODELO

Aunque en su época juvenil participó en un reinado en su natal Lorica (Córdoba), fue hace poco tiempo que descubrió su faceta como modelo de fotografías.

Graduada como enfermera profesional en la Universidad Rafael Núñez, con estudios de pedagogía en el Sena, Ana María dice que, tanto su labor como enfermera jefe y su actividad como modelo de casas de maquillajes son muy gratificantes para ella, aun cuando el último se ha visto aplazado por efectos de la pandemia.

Lo de modelar para las tiendas de maquillaje se dio por un estudio fotográfico que le hizo el publicista y fotógrafo Rodrigo Rendón, quien vio el potencial en el rostro de Ana María por la fulgurante mirada que proyecta fuerza y seguridad.

“El rostro de Ana María vende mucho, por su tono de piel, por el color aguamarina de sus ojos y por la fortaleza de su mirada, que son las piezas claves para que un fotógrafo se luzca con un buen trabajo, señala Rendón.

El apoyo del esposo de Ana María, Silfredo Rodgers, también ha sido fundamental en esta labor.

“Me apoya mucho y en estos meses de confinamiento me ha servido como fotógrafo cuando tengo tiempos libre en la clínica para promocionar las pijamas y los blusones que yo misma modelo y vendo por las redes sociales”, dice.

Aunque varios de sus compañeros se han contagiado con el virus (todos se han recuperado), ni ella ni sus familiares se han visto afectados por la enfermedad que cada día cobra más muertos en el mundo entero.

Para ella, que ha convivido de cerca con la pandemia y que se encuentra en el primer cordón de exposición del virus, a buena hora la Alcaldía Distrital implementó la estrategia de Barrio Heroico, con el que han logrado sensibilizar a muchas personas, casa por casa, barrio por barrios, llevándoles elementos de protección y educándolos sobre lo peligroso que es y será siendo la Covid-19 hasta tanto no se tenga la vacuna.

Mientras tanto, según la mujer nacida en Lorica, el personal médico, las enfermeras, los camilleros y todos los que luchan a diario contra un enemigo tan poderoso en clínicas, hospitales y centros de salud, son las únicas personas a quienes el resto de ciudadanía se pueden encomendar.

“No tienen capas ni superpoderes, pero son unos verdaderos héroes de carne y hueso”, dice la enfermera que por cosas del destino se convirtió en modelo.

Comunicaciones

Departamento de comunicaciones de la Alcaldía Mayor del Distrito Turístico y Cultural de Cartagena de Indias.


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